Cosas demasiado absurdas

El peor blog del mundo

sábado, 21 de noviembre de 2009

Acertijo sin respuesta


Si comemos elefantes con ketchup y mostaza podemos bailar al ritmo de mentiras verdaderas y nos puede dar, a largo plazo, una horrenda fiebre porcina.
Y sigo escribiendo, sin pensar en el destino de este pobre arbolito que no cayó en manos de una loca, sino en manos de alguien que está mal de la mente. Me frambueseo mientras me río a carcajadas como un energúmeno, con los ojos inyectados de música sacra.
¡Oh! Vida tonta, que me pisoteas y juegas con mis omóplatos, tallándolos en forma de canicas que, posteriormente, se atracan en mi garganta para no dejarme eructar emociones que me inspira el verdor del orégano atracado en tus radiantes insicivos. Es tarde y no quiero bañarme, porque de la ducha caen gotas del aliento pútrido de tu abuela. En ese caso, prefiero colocar el teléfono en mi frente y bailar lambada contigo, escuchando vagamente las mentiras verdaderas del elefante, bañado en crema de lúcuma ahora, para empeorar mi indigestión.

Viejadas

A veces Diego y yo vamos a embriagarnos un rato a kennedy, muy temprano en la tardecita xD es alli, cuando tradicionalmente vamos al círculo de los viejitos que bailan en el mimso parque que creamos estos videos, o mejor dicho audios, dado que no se pudo subir el video por la bajisima resolucion que tiene, asi que hice un montaje con otro video, pero con el audio original. Señoras y señores, con ustedes, "viejadas".



lunes, 26 de octubre de 2009

Gas de camisea camiseabundo (2)

P: Tengo sueño
G: Te amo.

Fueron a dormir y a las tres de la madrugada, Plitencia oye ruidos raros.

G: No te preocues amor, ha de ser el gato que ha decidido jugar a embadurnar botellas con clavo de olor y vic vaporub otra vez.
P: Pero tengo miedo...
G: ... Aver, entonces iré a ver qué es.

Guernuncio se levanta y observa que no existe gato alguno. Solo era una falla en las cañerías.

G: Amor, las cañerías. Sabía que no debí lavar tu collar de perlas con sapolio porque le salen cositas verdes a mi ombligo despues de remojar la toalla con cloro, luego de lavar las perlitas esas, falsas.
P: Siempre supe que era por eso. Tu no quisiste escucharme.
G: Sí. Perdóname.
P: Vuelve a la cama. Te tengo una sorpresa.
G: Dime.
P: ¡Ta ta ta tann! te compré un chocolate que froté con pedazos de piedra de huamanga para que lo sientas agridulce. La piedra me costó caro.
G: De verdad te amo. Eres tan grande...

Se abrazaron y durmieron. Guernuncio comió todo el chocolate.

Al día siguiente.

G: Tengo ganas de desayunar cereales. Pero no hay dinero.
P: Podemos desayunar blue cheese, es lo único que nos queda desde año nuevo.
G: No me gusta. A menos que le pongamos mantequilla de maní y pedacitos de jamonada cortada en triangulitos.
P: Basta de exquisiteses. No estoy de humor para cortar jamonada en triángulos...
G:... Isósceles!
P:Mmm... Creo que en ese caso sería más fácil.
G: No lo dudes.

Y así Plitencia corto 983 triangulitos isósceles para reyenar el blue cheese, que también fue untado con mantequilla de maní.

G: Gracias amor. Eres todo un sueño. No hay nada mejor que ver cómo intentas sacarte una pestaña del ojo, se te ve tan bella...
P: Gracias mi amor. A mi me encanta verte desayunar sonriendo de tal forma que se te hace imposible masticar y te pasas la comida entera. El rojo de tu rostro al atorarte es tan sutil...

domingo, 11 de octubre de 2009

Gas de camisea camiseabundo (1)

Guernuncio untó vodka en la espalda de Plitencia y gracias a ello, salvó su vida.
P: Amor, seria mejor que veamos el album donde no hay fotos y recordar el dia en que visitamos a Perdeneo Gayo para prepararle un ungüento de sandías.
G: Mejor volvamos a la costa verde.
Entonces allí regresaron.
P: ¿Qué tal el clima?
G: Peor que nunca. Es como tener a la derecha un microondas y, a la izquierda, el polo norte.
P: Ah.
G: ...
P: ...
G: Regresemos a casa.
P: Espera, déjame buscar en la arena a ver si encuentro un repuesto de navajas para la licuadora.
G: ¿Otra vez? Pero te regalé siete el día de tu cumpleaños y otros dos la pasada navidad.
P: Me gustaría otro más, pero no quiero que gastes dinero, amor. Quisiera encontrarlo por mi misma. Y sería muy feliz si además de eso encontrase un pedazo de silla de caoba para pintarla de amarillo y rojo.
G: Ok. Te esperaré.

Cinco horas más tarde:

P: No encontré lo que buscaba, pero hallé un pequeño caracol.
G: Qué bueno. Podemos molerlo y respirarlo cada vez que nos piquen las orejas como la otra noche.
P: Claro.

Al volver a casa, encienden la tele.

P: No hay nada interesante.
G: No.
P: ...
G: ...
P: Me gusta como debate este luchador cuyo nombre no recuerdo con aquel pelador de pollos.
G: No es un luchador ni un pelador de pollos. Es el presidente, y un congresista.
P: Yo pienso que, a pesar de ser congresista, a ese hombre le gusta pelar pollos.
G: No seas absurda. Es evidente que no le gusta hacer eso, y yo creo que algo que sí podría agradarle es coleccionar cremalleras rotas.
P: Ah... Es cierto, tienes razón.
G: Sabes que siempre tengo la razón.
P: Sí... ¿Y por qué no nos bañamos juntos e intercambiamos jabones con olor a frutas como en nuestra noche de bodas? Recordar ello me produce mucha nostalgia...
G: Estamos viendo televisión. Tenemos que terminar de ver el debate.
P: Ya me aburrió el debate. Esta dialéctica anodina entre el pelador de pollos y el luchador es como leer un horóscopo del martes 21 de agosto siendo hoy 11 de octubre.
G: Me duele la cabeza. Creo que nos vendría bien ese baño que me dijiste.
P: ¿E intercambiaremos los jabones de olor?
G: Por supuesto. Y algo más...
P: ¡Dime!
G: Haré sonar a diferentes compases el patito de goma bajo el agua y grabaremos ese sonido para así componer una canción chill out.
P: Suena interesante, amor. ¡Vamos!

***

Gas de Camisea camiseabundo (Introducción)

Dedicado con muuuucho aprecio (y sarcasmo xD) a clau y diego, la mejor pareja del mundo. Ojala q les guste =P

Introduciendo mi escritura amateur al mundo de lo incoherente, erróneo y estólido. Es una historia de una pareja preciosa (físicamente) pero ambos tienen una enfermedad rarísima. No es locura, es algo único. Algo que nadie tiene. Dado que son capaces de transformar su enfermedad en un escape de una rutina que ha destruído matrimonios. Manifestación única de amor. Son la pareja perfecta. Nacieron el uno para el otro. Y es la única historia lo suficientemente incoherente como para tener el tan deseado "felices para siempre". ¿Y qué tiene que ver el gas de camisea con la historia? Se mencionará algún día, si me acuerdo.
"Gracias por perdonar lo imperdonable, dijo Guernuncio a Plitencia. Gracias por el porvenir que guardé en la espuma de este mar cochino, estas aguas sucias de la costa verde. Te invitaré un pedazo de cera para embellecer tu amarillenta dentadura...."

Sunday Morning


Se siente muy tranquila, la mañana. A pesar de estar nublada y con mercados por doquier abriendo sus puertas. Y es que en día domingo nadie descanza, sólo yo...
Cantos de avecillas que no me amargan, sino le dan un tono de dulzura a otro día laboral más, disfrazado de ese simpático señor en pijama que se levanta tarde, lee el periódico y hoy no le toca beber café. No hay sol y esta bastante nublado, lo cual es agradablemente satisfactorio. Y camino con mi elegante atuendo de regreso a casa y con el leve peso de la resaca. La noche anterior fue una noche laboral. Y de hecho, es el trabajo más pesado del mundo el ir a bailar como una loca, saltar y gritar, y beber y fumar, y reír y festejar. Festejar la gran nada. Es algo que me indica que aún se puede ser feliz con las banalidades de la vida. Y tengo una nueva familia. Sí, esa con la cual desayuno café y pan con huevo frito y cereales con yogurt. Frente a mí esta el hermano mayor, delgado y alegre. Bastante facil de embriagar y con quien bailé varias piezas. A mi izquierda, la hermana loca demente de pelo lacio que bebe como un barril sin fondo, y llora cuando está muy ebria. Y a mi derecha, el hermanito menor. Un niño de 13 años que finje tener mayoría de edad. Aún falta la otra loca, mi otra hermana, la aparentemente tímida que cuando sale a bailar luego de beber un estanque de alcohol agita su pelo rizado. Es esa mi familia de los fines de semana.