El peor blog del mundo

domingo, 11 de octubre de 2009

Sunday Morning


Se siente muy tranquila, la mañana. A pesar de estar nublada y con mercados por doquier abriendo sus puertas. Y es que en día domingo nadie descanza, sólo yo...
Cantos de avecillas que no me amargan, sino le dan un tono de dulzura a otro día laboral más, disfrazado de ese simpático señor en pijama que se levanta tarde, lee el periódico y hoy no le toca beber café. No hay sol y esta bastante nublado, lo cual es agradablemente satisfactorio. Y camino con mi elegante atuendo de regreso a casa y con el leve peso de la resaca. La noche anterior fue una noche laboral. Y de hecho, es el trabajo más pesado del mundo el ir a bailar como una loca, saltar y gritar, y beber y fumar, y reír y festejar. Festejar la gran nada. Es algo que me indica que aún se puede ser feliz con las banalidades de la vida. Y tengo una nueva familia. Sí, esa con la cual desayuno café y pan con huevo frito y cereales con yogurt. Frente a mí esta el hermano mayor, delgado y alegre. Bastante facil de embriagar y con quien bailé varias piezas. A mi izquierda, la hermana loca demente de pelo lacio que bebe como un barril sin fondo, y llora cuando está muy ebria. Y a mi derecha, el hermanito menor. Un niño de 13 años que finje tener mayoría de edad. Aún falta la otra loca, mi otra hermana, la aparentemente tímida que cuando sale a bailar luego de beber un estanque de alcohol agita su pelo rizado. Es esa mi familia de los fines de semana.

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